Artículo Escuela Infantil Nemomarlin Sanchinarro en revista Mía

Los niños prestan interés a lo que más les llama la atención. «Si tu hijo está realizando alguna actividad que le gusta y le indicamos que vaya a lavarse los dientes o recoger su ropa, es normal que en ese sentido no deje inmediatamente lo que esta haciendo», explica Elena García Miranda, directora de la escuela infantil Nemomarlin Sanchinarro en Madrid.
También es cierto que no es igual el comportamiento que tienen en casa con nosotros que fuera de ella, ya que a este deseo de jugar permanente se le suma la lucha de poder que le brota y con la que tenemos que lidiar.
Repetirle la misma cosa muchas veces no hará que la haga más rápidamente o con más eficacia. Al contrario, muchas veces conseguiremos que nos hagan menos caso. Si siempre le llamamos la atención de la misma forma, con la misma cadencia de voz y sin poner demasiado énfasis en lo que verdaderamente queremos que realicen, les sonará como quien escucha un hilo musical de fondo.
Si quieres que te obedezca a la primera, acércate a él, realiza contacto visual y asegúrate de que te está atendiendo exclusivamente a ti mientras le das la orden ( ni a la tele ni a sus juguetes).
Hay que ser concreto y dar un mensaje preciso y simple cada vez, siempre adaptado a su edad. Ten en cuenta que el periodo de atención de un niño es de un minuto por año cumplido.
En caso de que nuestro hijo sea obediente pero lo que le cueste sea hacer la tarea con rapidez, no debemos ser repetitivos. Establece un tiempo para que realice la actividad, puedes valerte de un cronómetro si quieres, lo importante es que sean conscientes de que ese tiempo ha de cumplirse y de que si no lo hacen, se pasará a la siguiente actividad.
Las tablas de logros semanales nos pueden servir de gran ayuda para que mejore sus tiempos: pintarle una carita sonriente en su mano cuando realice bien el mandato, premiarle con que juegue con lo que más les gusta, ver la tele un ratito con papá o mamá o contarle su cuento favorito.
Enseñarles a que obedezcan es difícil porque intentan conocer sus límites desafiando.
En caso de que no obedezcan siempre tenemos que justificarle el motivo de que, por ejemplo, esa noche no haya cuento o su postre favorito.
También debemos darles la enhorabuena si han conseguido realizarlo todo correctamente o al menos se han esforzado en ello ( esto también tenemos que valorarlo). Céntrate siempre en el hecho de la satisfacción que genera cumplir las normas. Por ejemplo, si quieres que se termina la verdura incentívale diciendo: «Los niños que se comen todo pueden ver los dibujos».
Una actitud positiva te abrirá el camino.
Lo importante es mantener en todo momento un clima alegre y tranquilo. El tono que utilicemos siempre debe ser agradable (no gritarles en ningún momento). Nuestros hijos se tienen que sentir motivados y su esfuerzo debe ser reconocido y recompensado utilizando frases del tipo: «Qué bien lo estás haciendo tú solito! ¡Eres todo un mayor!». Evita compararlo con los demás ya que esto puede hacer que se frustre en las actividades en las que necesite mayor esfuerzo con los demás.
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